Una buena demo debe resolver tu día de trabajo, desde la primera venta hasta el cierre.
Prueba tu venta más habitual
Lleva ejemplos de tus productos y pide hacer una venta completa. Busca un artículo, cambia la cantidad, registra el medio de pago y revisa el resultado. Si vendes por peso, por tallas o con números de serie, pide revisar ese caso concreto.
Prepara tres ejemplos: una venta sencilla, una con varios productos y una situación especial de tu rubro.
Sigue el efecto sobre el inventario
Después de vender, revisa qué pasó con las existencias. Luego prueba cómo registrarías una compra. El valor del sistema está en conectar las operaciones para que no tengas que copiar la misma información en varias herramientas.
Comprueba que puedes entender de dónde viene cada cambio de stock.
Revisa equipos, acceso y responsabilidades
Pregunta por la compatibilidad con tu lector, impresora y dispositivo. Consulta la conexión necesaria y qué ocurre si se interrumpe. Revisa también qué puede hacer cada persona: quien atiende caja no siempre necesita los mismos permisos que quien administra.
Lleva el modelo de tus equipos y una lista de las personas que usarán el sistema.
Entiende la propuesta completa
Confirma qué incluye el plan, cómo se activa la cuenta y qué acompañamiento recibirás. Si necesitas comprobantes electrónicos, revisa la configuración y los costos adicionales aplicables. Pide una demostración del flujo completo y consulta los requisitos de tu empresa con el equipo.
Compara propuestas con las mismas necesidades: usuarios, locales, equipos, funciones y emisión.